El Rol Fundamental del Empaque Flexible en la Conservación de Alimentos
El debate en torno al uso del plástico es constante y necesario. Sin embargo, es crucial reconocer las aplicaciones donde este material no solo es útil, sino indispensable. En el ámbito de la conservación de alimentos, el empaque flexible de plástico desempeña una función crítica, a menudo subestimada, en la prolongación de la vida útil, la seguridad alimentaria y la reducción del desperdicio.
La Ineficacia de Alternativas para Alimentos Específicos
Existe una percepción errónea de que todos los empaques plásticos son prescindibles. No obstante, para ciertos tipos de alimentos, las alternativas al plástico son ineficaces o inexistentes. Considere productos como quesos madurados, embutidos, carnes frescas o salsas. Intentar almacenar estos artículos en materiales porosos como el papel resultaría en una drástica reducción de su vida útil, comprometiendo la frescura, la calidad y, en última instancia, la seguridad del consumidor. El plástico, en este contexto, no es una opción, sino una necesidad funcional que garantiza la integridad del producto desde el punto de producción hasta el consumo final.
Innovación en Empaque: Vacío y Atmósfera Modificada
Las tecnologías de empaque al vacío y Empaque en Atmósfera Modificada (MAP) son ejemplos primordiales de cómo el empaque flexible optimiza la conservación de alimentos:
- Empaque al Vacío: Este método elimina el oxígeno del entorno del alimento, inhibiendo significativamente el crecimiento de microorganismos que causan deterioro. Esta técnica es fundamental para extender la vida útil de productos altamente perecederos como carnes, quesos y productos procesados, asegurando su inocuidad y calidad organoléptica.
- Empaque en Atmósfera Modificada Pasiva (MAP): Diseñado específicamente para frutas y hortalizas frescas, el empaque MAP ajusta la composición gaseosa dentro del paquete. Materiales especializados como la poliamida y el BOPP son seleccionados por sus propiedades controladas de transmisión de vapor de agua (WTR), oxígeno (OTR) y dióxido de carbono (CO2TR). Estas características permiten «gestionar» la respiración del producto, ralentizando el proceso de maduración y deterioro, y prolongando su frescura.
Estas soluciones de empaque no solo abordan la extensión de la vida útil, sino que también son pilares de la seguridad alimentaria. Empresas que manejan productos de alto riesgo, como cárnicos, dependen intrínsecamente de estos empaques para cumplir con los estándares de inocuidad en el mercado.
Compromiso con la Optimización y la Sostenibilidad
Reconocemos la importancia de la gestión responsable de los recursos. Nuestra empresa se alinea con el principio de «usar el plástico solo cuando sea absolutamente necesario y mantenerlo lo más delgado posible». Este compromiso se materializa en nuestras operaciones:
- Reducción de Micraje: Mientras que el estándar del mercado colombiano para empaques al vacío es de 70 micras, nosotros ofrecemos soluciones de 65 y 50 micras. Esto representa una reducción del 7% y 28% de plástico, respectivamente, sin comprometer la funcionalidad del empaque.
- Investigación y Desarrollo: Nuestro centro de I+D está activamente investigando la viabilidad de reducir los empaques MAP de 20 a 17 micras, lo que significaría una disminución adicional del 15% de material.

Más allá de la reducción en origen, la empresa implementa prácticas de economía circular, incluyendo certificaciones para el reciclaje de papel, madera y plásticos derivados de nuestras operaciones y embalajes de importación. Adicionalmente, participamos en programas de siembra de árboles como parte de nuestra estrategia de compensación de la huella de carbono.
En conclusión, el empaque flexible de plástico es una herramienta indispensable y eficaz en la cadena de suministro alimentaria. Su uso responsable y optimizado es clave para la conservación, la seguridad y la reducción del desperdicio de alimentos, contribuyendo a una gestión de recursos más sostenible.



